El olor a lluvia es uno de los aromas más agradables que nos ofrece la naturaleza. Sobre todo, después de un largo tiempo seco, cuando caen las primeras gotas un olor algo dulzón embriaga toda la atmósfera y nos alerta, si no nos habíamos dado cuenta, de que la lluvia está empezando a caer.

¿Qué mecanismo provoca que el aire coja esa fragancia? La explicación está en un compuesto llamado geosmina que segregan millones de bacterias cuando a lluvia llega a la tierra.

Streptomyces coelicolor o Bacteria de Albert

Según podemos leer en un reciente estudio de investigación publicado en Nature, la principal responsable de la generación de la geosmina es la Streptomyces coelicolor o Bacteria de Albert junto con otras cianobacterias y distintos hongos que viven en el suelo y que se activan cuando la lluvia humedece la tierra.

Lluvia, geosmina, remolacha y vinos

La geosmina no solo está presente en las partículas que flotan en el aire tras la llegada de la lluvia sino que también es la sustancia que da a la remolacha su característico olor a tierra, y está presente en el aroma de algunos vinos.

Explicado por primera vez cómo se dispersa la geosmina

Pero el principal hallazgo no es este, pues ya se había descrito un proceso similar hace meses cuando os hablamos del petricor, sino que por primera vez se ha explicado el mecanismo por el que la geosmina se dispersa en el aire.

Para ello este grupo de investigadores usó cámaras de alta velocidad y tinta fluorescente, filmando con detalle lo que ocurre cuando las gotas de agua impactan sobre un suelo repleto de bacterias.

Comprobaron que al caer la gota de agua ésta atrapa diminutas burbujas de aire y las aplasta contra el suelo. En cuanto la gota se estabiliza, las burbujas ascienden a la superficie y explotan, proyectando diminutos chorros que lanzan partículas de agua al aire.

Se podría decir que ocurre algo similar a cuando a la liberación del gas de una bebida espumosa como la cerveza o el champan, esas burbujas viajan hacia arriba a través de la gota para explotar al llegar a la superficie liberando con ello una pequeña cantidad de aerosoles, o nubes de partículas en suspensión, procedentes del suelo, responsables de la dispersión del aroma.

Cada una de estas partículas transporta miles de bacterias que pueden sobrevivir hasta una hora en el aire y que son las responsables del olor a tierra fresca que notamos cuando llueve.

Bacterias útiles para la medicina

Afortunadamente tanto la geosmina como como las bacterias que la segregan son inocuas para el ser humano y además sirven para obtener una larga lista de fármacos entre los que se cuentan agentes antibacterianos como la tetraciclina, la eritromicina, la rifampicina o la kanamicina, y sustancias antifúngicas como la nistatina.

Hasta es la base de algunos agentes antitumorales o inmunosupresores. La Streptomyces coelicolor es, en definitiva, un auténtico filón para la medicina.